LA COTIDIANIDAD EN EL CONTEXTO EDUCATIVO COMO ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL SÍ MISMO
SANDRA JUQUILA LÓPEZ CRISTÓBAL
En este texto se muestran reflexiones personales en torno a la importancia del estudio de la vida cotidiana que se presenta en el contexto educativo, como un espacio que posibilita una serie de aprendizajes tanto formales, que se presentan a través del ejercicio del docente; e informales, como aquellas representaciones que adquirimos en el cotidiano de la clase.
Los siguientes párrafos habrán de dar cuenta de esa parte aparentemente relegada del estudio del proceso educativo, no únicamente como un espacio para el aprendizaje de contenidos incluidos en los currícula y que posibilitan la inmersión en el mercado laboral, se hará referencia a esos "otros aprendizajes" que también son formativos, que no se presentan en los planes de estudio y que sin embargo nos permiten enfrentarnos a la vida y que por tanto no podemos dejar de lado.
Partiendo de la pregunta inocente ¿A que vamos a la escuela?, que podríamos reformular en términos mas formales, ¿Cuál es la finalidad de educarnos?, o bien, en términos generales, ¿Cuál es la finalidad de la educación? Se entrelazan dos líneas principales, Una de las cuales se obtuvo de la ANUIES y que dice así:
"El siglo XXI se caracteriza por ser la era de la sociedad del conocimiento... el conocimiento constituirá el valor agregado fundamental en todos los procesos de producción de bienes y servicios de un país... El dominio del saber, al constituir el principal factor de desarrollo, fortalece la importancia de la educación" (ANUIES:2000;7-8)
Desde esta postura, se comprende a la educación como el medio para la adquisición de saberes que permitan la producción de bienes y servicios, la escuela se convierte en el espacio - fábrica para la producción de estos saberes y los alumnos cómo la materia prima para el desarrollo económico del país. De ser así, qué sucedería entonces con lo que coloquialmente llaman la esencia de lo humano, esa subjetividad que pertenece únicamente a aquellos que están dotados de racionalidad y que les permita generar significados a partir de lo que ante sus ojos se aparece. Y ante sus ojos, en el contexto escolar, aparecen una serie de interacciones con quienes denominan sus iguales y también con quienes no lo son y que funcionan como guías para la adquisición de los conocimientos, en quienes dispone expectativas que muy probablemente estén determinadas por sus propias necesidades.
Dar cuenta de estas subjetividades que se viven en el cotidianode la escuela, y que se entienden como las actividades afectivas, sociales y académicas que se construyen dentro del espacio escolar, nos permiten ver a la educación desde otra tesitura, de tal manera que posibilite la inclusión de estos elementos de subjetividad. Al respecto y citando a Barberá:
"... la función prioritaria de la educación escolar es, la de promover el desarrollo y el crecimiento personal de los alumnos.... , facilitando el acceso a un conjunto de saberes que sólo pueden ser una fuente creadora en la medida en que posibiliten el doble proceso de integración social y de individualización; es decir, en la medida en que permita a los alumnos construir una identidad personal..." (Barberá: 2000; 22)
Lo anterior postula una idea de la educación basada en la adquisición de saberes que permitan enfrentar los retos del contexto social, los cuales alcanzarán su forma y sentido, en la medida en que posibiliten el crecimiento personal de los alumnos, y que los haga concebirse como personas que necesitan definirse así mismos como únicos y diferentes y que esta cualidad les permitirá saberse como una pieza irrepetible de ese gran rompecabezas que conforma la sociedad.
Esta definición de sí mismos como únicos y diferentes a los demás, sólo podrá ser posible en cuanto puedan percatarse de las interacciones que efectúan en el aula de clase y los significados que asumen de estas interacciones; en la medida en que se permitan ver en el otro un espejo de sí mismo; espejo que podrá ser utilizado del alumno al maestro y viceversa. En la medida en que se permitan ver en lo cotidiano de los espacios escolares la fuente que posibilite la redefinición de sí mismos.
Es así como permitiéndonos el acceso a los sentimientos que el otro me provocaen el día a día de la clase, como podemos reconocer lo que en cualidades y defectos poseemos y es en el reconocimiento de estos elementos en la cotidianidad y la adquisición de saberes propios del plan de estudios en donde se condensa el sentido de la educación.
REFERENCIAS:
ANUIES, A. N. (2000). La Educacion Superior En el Siglo XXI: linea estratégica del desarrollo. México, D.F.: ANUIES 2000.
Barberá, E. (2000). El constructivismo en la práctica. España: Grao.
